Como ya hemos visto muchos problemas son producidos gracias a nosotros los humanos, siendo que como ciudadanos tenemos la obligación de cuidar y proteger el planeta, todos debemos cuidar nuestros bienes comunes (...) Cuidar de la naturaleza es cuidar de las personas también. Respetando los ciclos vitales y ayudando a contribuir el cuidado de nuestra inmensa diversidad biológica del mundo.
miércoles, 2 de noviembre de 2022
El aire en las festividades
Por estas épocas de Navidad y tradicionales actividades por fin de año, lamentablemente, algunas personas hacen uso de fuegos artificiales, sin saber, quizá, que el uso indiscriminado de pirotécnicos (cohetes o cohetecillos) afecta la calidad del aire.
Este daño se vió reflejado por muchos años y generó la preocupación de muchos científicos. Con la llegada de la pandemia y la emergencia sanitaria este tipo de contaminación disminuyó como muchas otras, la evidencia mas grande fue la generación de la capa de ozono en el 2020 y 2021.
Actualmente ya no hay emergencia sanitaria, pero que eso no nos haga cometer los mismos errores, es necesario que todos pensemos solidariamente en el bien común, pues si cada año reducimos el uso de pirotécnicos podríamos contribuir a elevar la calidad de vida en muchos aspectos, como la mejora continua en la calidad del aire de nuestras ciudades.
Contaminación Sonora
Se entiende por contaminación acústica a la presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones, cualquiera que sea el emisor acústico que los origine, que impliquen molestia, riesgo o daño para las personas, para el desarrollo de sus actividades o para los bienes de cualquier naturaleza, o que causen efectos significativos.
No todo sonido es considerado contaminación sonora. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como ruido cualquier sonido superior a 65 decibelios (dB). En concreto, dicho ruido se vuelve dañino si supera los 75 dB y doloroso a partir de los 120 db.
En este caso los cohetecillos son la principal causa de contaminación sonora, hay algunos que superan los decibelios normales para un humano, osea que si nos exponemos a estos por mucho tiempo nos pueden hacer daño al sentido del oído.
Pero nosotros no somos los únicos, los animales también sufren esta contaminación, los casos mas evidentes son lo de los perros, estos tienen un oído bastante sensible así que sonidos potentes como el de los cohetecillos harán que reaccionen asustados, las consecuencias más graves que se pueden dar son la muerte por infarto. ASÍ QUE EN ESTAS FIESTAS DE NAVIDAD Y AÑO NUEVO, ¡EVITA LA PIROTECNIA!




